Sistema Reproductor Humano
lunes, 7 de diciembre de 2015
Hombres y mujeres somos diferentes.
Los
caracteres sexuales
Desde el punto de vista biológico, la
función reproductora persigue la misma finalidad en las personas que en los
demás seres vivos: generar nuevos organismos para mantener la especie.
La especie humana presenta dimorfisnos que distinguen a las mujeres de los hombres; estos rasgmo
sexual, el cual se manifiesta por una serie de rasgos externos e interos se denominan caracteres
sexuales.
Los caracteres sexuales son los
siguientes:
·
En las niñas la pubertad comienza
entre los 11 y los 14 años, y se producen los siguientes cambios: los órganos
sexuales aumentan de tamaño (los ovarios, el útero, la vagina y los labios), se
desarrollan las mamas, se ensanchan las caderas, crece vello en el pubis y
axilas (en el resto del cuerpo el desarrollo del vello es muy escaso).
·
En los niños la pubertad comienza entre
los 11 y 14 años, y se producen los siguientes cambios: los órganos sexuales
aumentan de tamaño (el pene, los testículos y las glándulas anejas), cambia la
voz, se desarrolla la musculatura y crece vello en el pubis y las axilas, y, en
general abundantemente por todo el cuerpo, crece la barba y aparece la nuez.
Los caracteres sexuales se dividen en
dos, y estos son primarios y secundarios.
·
Caracteres sexuales
primarios
son los órganos reproductores.
·
Caracteres sexuales
secundarios
son todos aquellos rasgos, que aunque no se relacionan directamente con la
reproducción, también diferencian a los hombres de las mujeres.
El sistema reproductor humano.
El aparato reproductor masculino

Es, junto con
el femenino, el encargado de la
reproducción, es decir, de la formación de nuevos individuos.
Los
principales órganos externos son los testículos, el epidídimo, el pene y el escroto, el saco que envuelve los
testículos. Los conductos deferentes y las glándulas accesorias son órganos
internos.
Los testículos producen espermatozoides y liberan a la sangre hormonas
sexuales masculinas (testosterona). Un sistema de conductos que incluyen el
epidídimo y los conductos deferentes almacenan los espermatozoides y los
conducen al exterior a través del pene. En el transcurso de las relaciones
sexuales se produce la eyaculación,
que consiste en la liberación del líquido seminal o semen. El semen está compuesto por los
espermatozoides producidos por los testículos y diversas secreciones de las
glándulas sexuales accesorias, que son la próstata y las glándulas bulbo uretrales
El aparato reproductor femenino
El aparato reproductor femenino
El aparato reproductor femenino se compone de dos partes: el útero, que alberga el feto en
desarrollo, produce secreciones vaginales y uterinas, y que traslada el esperma a las trompas de Falopio; y los ovarios, que producen los ovocitos o
gametos femeninos. Estas partes son internas; la vagina es el canal que comunica con los
órganos externos en la vulva, que
incluye los labios genitales, el clítoris y el meato de la uretra. La vagina está unida al útero
a través de la cérvix, mientras
que el útero está unido a los ovarios vía las trompas de Falopio. Si, durante
el tránsito, se encuentra con esperma, un espermatozoide puede introducirse y
fusionarse con el óvulo, fecundándolo.
Durante el
proceso reproductivo, el óvulo no es un recipiente pasivo, sino un participante
activo en la fecundación. Libera determinadas moléculas que son esenciales para
guiar al esperma que permiten que la superficie del óvulo se una a la
superficie del esperma. El óvulo puede entonces absorber el espermatozoide y
puede comenzar la fecundación. La
fecundación ocurre típicamente en los oviductos,
pero también puede ocurrir en el propio útero. Un cigoto se dividirá
a lo largo de suficientes generaciones de células para formar un blastocito, que se implantará en la
pared del útero, donde comenzará los procesos de embriogénesis y morfogénesis.
Cuando se haya desarrollado lo suficiente para poder sobrevivir fuera del
útero, la cérvix se dilata y las contracciones propelen al feto por
el canal de parto, que es la vagina.
Los óvulos son más grandes
que el esperma, y terminan de formarse para cuando una mujer nace.
Aproximadamente cada mes, la ovogénesis hace que un óvulo maduro sea enviado
por la trompa de Falopio unida a su ovario en anticipación de la fecundación.
Si no es fecundado, este óvulo será descartado fuera del aparato a través de la
menstruación.
Formación de células sexuales.
Formación
de células sexuales
Las células sexuales o gametos femeninos y masculinos se conocen con el nombre de
óvulos y espermatozoides. Estas células se forman en el interior de las
glándulas sexuales y están destinadas a unirse durante el proceso de fecundación con el fin de llevar a cabo la reproducción en el ser
humano.
Célula
sexual masculina
Los espermatozoides son móviles, pueden
desplazarse utilizando su flagelo. En 1cm de semen hay aproximadamente
100.000.000 de espermatozoides.
Son células haploides, es decir, su núcleo tiene
la mitad de los cromosomas que tienen el resto de las células del cuerpo
humano.
Los espermatozoides se
mantienen vivos 2 o 3 días en las vías genitales de la mujer.
Célula
sexual femenina.
Los óvulos son células grandes, esféricas
e inmóviles y generalmente madura un solo óvulo cada 28 días, a
diferencia de los espermazoides que se generan en grandes Cantidades. Los óvulos son células haploides que se
originan en el interior de los ovarios saliendo de ellos en el momento de la ovulación. La imagen muestra un óvulo rodeado de espermatozoides
intentando fecundarlo.
Formación de un nuevo Ser
Formación
de un nuevo ser.
En el ser humano la
fecundación es interna, es decir, se produce en el interior del aparato
reproductor
femenino una vez que el hombre deposita los
espermatozoides en su interior.
El óvulo es inmóvil, por lo tanto, una vez que
sale del ovario viaja a través de la trompa de Falopio
gracias a los movimientos de ésta y tarda
alrededor de una semana en llegar al útero. Su vida es de
aproximadamente 48 horas desde que sale del
ovario, por lo cual debe ser alcanzado por un
espermatozoide durante este periodo en la trompa
de Falopio.
El hombre libera entre 150 y 300 millones de
espermatozoides por eyaculación, con una vida de 48 a
72 horas, los cuales deben recorrer el interior
de la vagina y el útero hasta llegar a las trompas,
consiguiéndolo sólo unos cien.
Para que tenga lugar la fecundación un
espermatozoide debe alcanzar al óvulo maduro en la trompa
de Falopio, siendo tanto mayor la probabilidad
de fecundación cuanto más próximo se esté a los días
de la ovulación.
Una vez que se ha
producido la fecundación el nuevo ser se desarrollará durante nueve meses en el
útero de la madre. La especie humana es
vivípara, por tanto, el cigoto inicial pasa por varias fases
hasta convertirse en un nuevo ser:
Implantación o nidación: el óvulo fecundado sigue su camino hasta el útero a la
vez que
comienza a dividirse internamente, de manera que
cuando llega a él ya posee más de 100
células. Una vez en el útero se fija a la pared
del endometrio preparada para recibirlo.
El Parto
El parto.
El parto, también llamado nacimiento, es la culminación del embarazo humano, hasta el periodo de salida del bebé del útero materno. Es considerado por muchos el inicio de la vida
de una persona. La edad de un individuo se define por este suceso en muchas culturas. Se considera que una mujer inicia el parto con la aparición de
contracciones uterinas regulares, que aumentan en intensidad y frecuencia,
acompañadas de cambios fisiológicos en el cuello uterino.
Inicio del parto
Se espera que
el parto de una mujer ocurra entre las semanas 37 y 42 completas desde la fecha
de la última menstruación. El
inicio del trabajo de parto varía entre una mujer y otra, siendo las signos más
frecuentes, la expulsión del tapón mucoso cervical, la aparición de leves
espasmos uterinos a intervalos menores de uno cada diez minutos, aumento de la
presión pélvica con frecuencia urinaria, la ruptura de
las membranas que envuelven al líquido amniótico (con el consecuente derramamiento del
voluminoso líquido) con indicios de secreciones con sangre.
Etapas del parto.
Se habla de inicio del parto cuando se conjugan varias
situaciones como son las contracciones uterinas, el borramiento (o acortamiento
de la longitud del cérvix) y la dilatación del cuello uterino. La fase activa
del parto suele iniciarse a partir de los 4 cm de dilatación del cuello
uterino.
Prodrómico
o preparto
Es un periodo
excluido del trabajo del parto el cual no tiene un inicio definido, comienza
con la aparición progresiva de un conjunto de síntomas y signos que le servirán
a la madre para darse cuenta que se aproxima el momento del parto, aunque no
siempre en forma inmediata. Este periodo puede durar hasta dos semanas y
finaliza con la dilatación del útero.
Dilatación
El primer período de parto tiene como finalidad dilatar el cuello
uterino. Se produce cuando las contracciones
uterinas empiezan a aparecer con mayor frecuencia, aproximadamente cada 3 - 15
minutos, con una duración de 30s o
más cada una y de una intensidad creciente. Las contracciones son cada vez más frecuentes y más intensas, hasta una
cada dos minutos y producen el borramiento o adelgazamiento y la dilatación del
cuello del útero, lo que permite denominar a este período como período de dilatación.
Nacimiento o expulsión
También llamada período expulsivo o período
de pujar y termina con el
nacimiento del bebé. Es el paso del recién nacido a través del canal del parto,
desde el útero hasta el exterior, gracias a las contracciones involuntarias
uterinas y a poderosas contracciones abdominales o pujos maternos. En el
período expulsivo o segundo período distinguimos dos fases: la fase temprana no
expulsiva, en la que la dilatación es completa, y no existe deseo de pujar ya
que la presentación fetal no ha descendido y la fase avanzada expulsiva, en la
que al llegar la parte fetal al suelo de la pelvis, se produce deseo de pujo
materno. Es deseable no forzar los pujos hasta que la madre sienta esta
sensación, para no interferir con el normal desarrollo del parto.
Comienza en la expulsión de la placenta, el cordón umbilical y las membranas; esto lleva entre 5 y
30 minutos. El descenso del
cordón umbilical por la vulva después del parto es una indicación del
desprendimiento final de la placenta, cuanto más sale el cordón, más avanza la
placenta hacia fuera de la cavidad uterina. Ese movimiento natural del cordón
umbilical proporcional al descenso de la placenta se conoce con el nombre de signo de Ahlfeld.
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