Formación
de un nuevo ser.
En el ser humano la
fecundación es interna, es decir, se produce en el interior del aparato
reproductor
femenino una vez que el hombre deposita los
espermatozoides en su interior.
El óvulo es inmóvil, por lo tanto, una vez que
sale del ovario viaja a través de la trompa de Falopio
gracias a los movimientos de ésta y tarda
alrededor de una semana en llegar al útero. Su vida es de
aproximadamente 48 horas desde que sale del
ovario, por lo cual debe ser alcanzado por un
espermatozoide durante este periodo en la trompa
de Falopio.
El hombre libera entre 150 y 300 millones de
espermatozoides por eyaculación, con una vida de 48 a
72 horas, los cuales deben recorrer el interior
de la vagina y el útero hasta llegar a las trompas,
consiguiéndolo sólo unos cien.
Para que tenga lugar la fecundación un
espermatozoide debe alcanzar al óvulo maduro en la trompa
de Falopio, siendo tanto mayor la probabilidad
de fecundación cuanto más próximo se esté a los días
de la ovulación.
Una vez que se ha
producido la fecundación el nuevo ser se desarrollará durante nueve meses en el
útero de la madre. La especie humana es
vivípara, por tanto, el cigoto inicial pasa por varias fases
hasta convertirse en un nuevo ser:
Implantación o nidación: el óvulo fecundado sigue su camino hasta el útero a la
vez que
comienza a dividirse internamente, de manera que
cuando llega a él ya posee más de 100
células. Una vez en el útero se fija a la pared
del endometrio preparada para recibirlo.

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